Reseña por Uili Damage
Fotos por Nicole A. Klinckwort
Voz de niña.
Michael Angelakos canta como niña. Pero Michael Angelakos lleva quién sabe cuánto cantando bien enamoradote; así como niña. Mucho ha, que su enamoramiento lo llevó a hacerle un obsequio de San Valentín a su novia. Cantado. Y tocado. Y todo producido muy en forma. El EP Chunk of Change, de hecho, el cual de repente empezó a rolar entre amigos y conocidos de los amigos… y de ser un regalito muy elaborado se fue transformando en una banda hecha y derecha que ya teloneaba para grupos reconocidos, de la estatura de Death Cab for Cutie, sin importar la voz de niña. La cosa creció de tal manera que la disquera Frenchkiss recogió el EP para relanzarlo con unos bonus tracks. Para darle más candela (y aprovechar este éxito “naciente”) Columbia Records “desinteresadamente” tuvo la altruísta idea de ayudar a Frenchkiss a editarle a la banda un álbum completito, publicado en primavera del año pasado. El Manners. Año y medio después, Angelakos, Nathan Donmoyer, Ian Hulquist, Ayal Ad Adhamy y Jeff Apruzzese se vieron ejecutando Chunk of Change y Manners con su ya reconocida voz de niña ante unas mil almas o más en el repleto Salón José Cuervo de la ciudad de México. Grupo y audiencia, todos cantando a pulmón, sudando y empujoneándose como obreros en ora pico del metro -nótese que toda la audiencia parecía escapada del bar Alebrije- y todos completamente ecstáticos más de hora y media, al ritmo de la música de esta banda bostoniana llamada Passion Pit.
La escenografía, como en ningún otro momento, lució espectacular, el sonido, a ratos bien y a ratos súper bien (tuvo pocos momentos de qué quejarse); y como hacía años no se veía en el interior del recinto, el público fumando como cuetería en llamas. Seamos francos: el ánimo de la gente sabía distinto (disculpas a los no-fumadores).





























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